
Hernan David Camargo Luque
No distingues el bien del mal
Hasta no sentir la culpa de tu ser
Entre voces, el alma chillidos alberga
Como guardianes de tus penas
Que de seguro contemplaran la guerra interna
De miles de prejuicios infundados en la crema
De un ser que ha roto cadenas enteras
Por conseguir cancelación eterna
De la inocencia que impera
Solo en el corazón de quien se condena
La culpa no es opción ajena
Es solo tu única vergüenza
En prosa tu vida comienza
En gasolina pronto se quema
Terminará en inconcebibles condenas
Configura tu eterna pelea
Entre un jurado sin benevolencia
Es hora de acabar con tu era
Culpa eres, inocencia no te espera.
Casquillos de jinetes sin estribillo
Confundo sus fusiles con trompetillas
Drogado con hierbas recorro ese camino
De lúgubres jinetes que seguro esperan mi grito
Parece el apocalipsis de ese libro
Por mi estado no recuerdo ni un verso
De esos que solía leerme mi abuelo
“Cuídate del final ya que yo ya estaré muerto”
Pero sin cuidado, escéptico me he vuelto
Ahora entiendo que todo eso era cierto
Abuelo mío, espérame en el infinito
Los jinetes pronto me clavaran sus colmillos
Pero mira, ¡Si tienen trompetas!
Parecen que esperan otra gresca
Felizmente melodías de sus bayonetas
Escucho centellear dentro de mis venas
¡Oh abuelo mío! espérame en el olvido
Que este mundo ya ha quedado podrido.


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