
Hernán David Camargo Luque
Increíbles olas me conducen a lo largo de un horizonte
Donde un asombroso lugar me aguarda,
Grandes dunas, oscuras mareas de arena
Zigzagueando en la noche, me comprometo atravesarlas,
Contemplando el cielo, dos lunas gigantes me expresan divinidad
Resplandecen y brillan al tenerme solo para ellas
Guiando mi sendero al grandioso haz de luz
Ese que antoja mi alma, sé que lo alcanzaré,
Una luz roja radiaba, oculta entre el cielo y la tierra
Escondiendo tu brillo, finalmente mi boca lo percibió,
Un aroma dulce me impregnó,
Un lugar prohibido para la realidad, no para mis sueños
Son tus labios rojos que me arrebatan
De la realidad me transforman, de mis sueños me moldean
Me satisfacen como el agua que requiero
Déjame tocarlos, déjame besarlos, deja que sean míos
Tan solo un segundo déjame sentir.
Que el sueño no sea engullido
Por la realidad que me ha perseguido.


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