
Hernán David Camargo Luque
Tiempos vienen en los que la luna grita mi nombre,
Penumbra total corroe mi mente,
Quién sabe qué cosas estarán pasando en aquella dimensión donde se encuentra el amor,
Dime qué es lo mejor para la satisfacción del ser que amar sin restricción,
Pensamientos vienen, locuras corren hacia mí,
Ahora es cuando la idea de la correspondencia se ve truncada por una simple persona,
Pero su simpleza viene de su carne,
Nada raro, nada usual, lo mismo que en cualquier mujer podría encontrar,
Entonces, ¿Qué identifica mi alma que mis ojos no ven?,
¡Ya sé! Es la pureza de su alma, lenguaje de los Dioses convertido en materia viva pura,
Idioma indescifrable hasta para el mismo creador.
El ser es una falacia para el amor,
Su cuerpo es un contenedor de lo más puro que existe en el universo,
¡Déjalo salir! ¡Siéntelo! … ¿Es mucho pedir?
Maldito cuerpo humano, cofre y ataúd de los más puros sentimientos carcomidos por el
egoísmo y el bienestar propio,
Incomprensible, absurdo, ¡tonto!,
He aquí a quien llora por ti, vive por tu vivir,
Añora tu sentir, desea tu sensación de fortaleza y ternura, ya no sé qué pensar…
Por favor ámame si es que en realidad lo quieres así,
Aquí yace un cuerpo que te aguarda
Mi alma te eterna resguardando su amor hacia ti…


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