
Hernán David Camargo Luque
Es difícil enseñarle al sordo o al ciego
Pero gratificante por su inconformismo
Por la supuesta incapacidad la cual no es mental
Esta es solo un imaginario más
Pero es aun más difícil enseñarle a quien no quiere ver su realidad intelectual
Ni tampoco oír las palabras de una mente joven pero vieja de pensar
¿Es suficiente ser o es suficiente tener?
La ausencia de luz la defino como la eterna oscuridad
Comprendí, entonces, que las cabezas de mis estudiantes lóbregas eran
Como forjador de almas y extintor de las impurezas del alma
Saco mi guadaña y rajo dicha hierba mala
Esa que habita en sus corazones y mentes
No te alarmes, si quieres ódiame y dime mil blasfemias
Pero este sacrificio de tiempo y descanso
Garantiza mi producto que a final de cuentas
En discípulo un maestro te volverás.


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